Capítulo 4 – Matanza natural

El líder de los esclavistas detuvo el carruaje frente a la propiedad de la Familia Lisitsa. Los miembros de la Familia corrieron hacia nosotros, indignados de que hubiéramos llegado a su base buscando pelea.

“Oye, es Moisei! Finalmente decidiste pagar?!”
“Le hiciste pasar un mal rato a nuestro jefe, no es así, bastardo?!”

Un idiota tras otro salía del edificio, rodeando a nuestro carruaje y a su conductor. Calmé mi respiración, observando cómo se desarrollaban las cosas.

“Baja de ahí, Moisei! El jefe de seguro tiene un par de cosas que decirte!”

Justo cuando los hombres se acercaban a tomar a mi marioneta, Sérignan y el Enjambre Destripador comenzaron a moverse. La espada larga de Sérginan separó las cabezas de los hombres de sus cuerpos, mientras el Enjambre Destripador usó sus colmillos y guadañas para reducirlos a pedazos. Todo terminó en un abrir y cerrar de ojos.

“Está hecho, Su Majestad.”
“Muchas gracias, Sérignan, y tú también, Enjambre Destripador.” Desembarqué del carruaje.
“Muy bien, vamos adentro y eliminemos a todos. Tenemos que tomar venganza por aquel que perdimos.”

Con eso, hice que el líder de los esclavistas abriera la reja que llevaba a la mansión. Sérignan y el Enjambre Destripador entraron primero y yo los seguí detrás.

El tiempo de la venganza estaba sobre ellos.

Derramemos sangre y desgarremos carne del modo en que solo el Enjambre sabe hacer.


“Intrusos! Tenemos intrusos!”

La alarma que había hecho sonar uno de los miembros de la Familia Lisitsa fue detenida a la mitad con un rápido golpe de la guadaña del Enjambre Destripador. Recibiendo el golpe a su cerebro, el hombre convulsionó un par de veces antes de colapsar en el piso, una piscina de sangre rezumando de él.

Otro hombre que vio esto gritó, “Maldición! Esos putos monstruos nos están atacando! Mátenlos antes de que den otro paso!”

Múltiples hombres con arcos cortos y espadas en mano salieron de las habitaciones alrededor y nos rodearon.

“Sérginan, podemos atravesarlos?” Pregunté.
“Es posible. Pero la pondría en peligro, Su Majestad.” Sérignan sonaba ligeramente preocupada.
“Llamemos refuerzos entonces,” dije antes de dar un pequeño gesto con mi mano.

Como en respuesta a ese ligero movimiento, colmillos masivos atravesaron el suelo, enterrándose en un miembro de la Familia con una espada larga que avanzaba hacia nosotros. Su cuerpo fue partido en dos y ambas mitades de su cadáver cayeron al piso.

Enjambres Excavadores.

Había hecho que esperaran de forma segura fuera de los muros de Leen y luego los llamé aquí en un parpadeo. Los Enjambres Excavadores atravesaron los muros escondiéndose bajo tierra, resurgiendo debajo de los miembros de la Familia que cargaban hacia nosotros.

Así era como usabas a los Enjambres Excavadores efectivamente. Eran perfectos para ataques sorpresa ya que podías salir en los momentos y lugares menos esperados. Los Enjambres Excavadores brillaban en lugares donde el enemigo era menos cuidadoso— el mismo suelo en el que estaban de pie.

Había usado a los Enjambres Excavadores en el pasado para derrocar bases altamente fortificadas en segundos, así que la propiedad de un sindicato criminal era pan comido en comparación. Como una fuerza combinada, las Arachnea y yo éramos más que capaces de destruir este centro criminal extravagante.

“Se ven mejor las probabilidades ahora?” Pregunté.
“Sí. Deje todo en nuestras manos, Su Majestad,” respondió Sérignan con una sonrisa. “Estar bajo su mando es verdaderamente un placer. Incluso planeó una situación como esta.”

Me sentí un poco avergonzada por su elogio.

Sin darse cuenta de mi momento de timidez, Sérignan usó sus piernas insectiles para saltar hacia arriba. Aterrizó con un fuerte clack en el entretecho para derribar a los arqueros de la Familia estacionados allí. A pesar del hecho de que estaba siendo testigo de lo que era, sin ninguna duda, una masacre a otros humanos como yo, solo podía verlo como algo de algún modo hermoso y magnífico. Radiante, incluso.

Observé, hechizada, como Sérignan cortaba a través de los rufianes, gotas de sangre danzaban por el aire. La escena era completamente impresionante: su mitad humana manejaba la espada con habilidad y gracia, creando trazos por el aire con su arma y haciendo florecer la sangre a través de la habitación.

Todo era tan surreal que no podía quitar mis ojos de ello.

“Su Majestad!” me llamó el Enjambre Destripados mientras veía pelear a Sérignan. Él saltó frente a mí, desviando una flecha con un agitar de su afilada cola.

“Gracias, Enjambre Destripador.”
“No hay necesidad de agradecer. Pero debe tener cuidado, Su Majestad. Ver una masacre activa demasiado cerca puede ser peligroso.”
“Lo siento. Tendré más cuidado.”

Incluso mientras me hablaba, el Enjambre Destripador desviaba mas ataques viniendo hacia mí. Podría ser una unidad de juego temprano, pero aun así probaba ser en extremo confiable. Podía notar como me apegaba cada vez más a este adorable insecto que contribuía a mi victoria.

“Qué es esto?! Qué está pasando aquí?!”

Mientras los miembros de la Familia peleaban contra Sérignan y los Enjambres Destripadores y Excavadores, un cierto individuo entró a la escena.

“Es él.”

El jefe de la Familia Lisitsa— que parecía ser el mismo hombre que había ordenado el ataque a nuestro carruaje— finalmente había llegado a la fiesta.

“Quién putas eres?! De dónde vinieron estos monstruos?!” gritó él.
“No tengo por qué responderte,” dije antes de apuntarlo. “Llévenselo vivo.”
“Como ordene, Su Majestad.” A mi señal, el Enjambre Destripador avanzó.
“Yo la protegeré.” Sérignan se movió frente a mí.

Los arqueros estaban en su mayoría hechos pedazos, pero no había forma de saber cuándo podría llegar un ataque, así que estaba agradecida con Sérignan por estar aquí para protegerme. Se sentía tranquilizador, como si tuviera mi propio caballero. Bueno, Sérignan técnicamente es una caballera…

“Erm, técnicamente, Su Majestad?”
“Oh, lo siento. Quería decir que eres una espléndida y digna caballera.”

Aparentemente mis pensamientos habían sido transmitidos a ella por la consciencia colectiva. Estar conectada a una mente colmena tenía sus desventajas, al parecer. Específicamente, el no poder monologar en paz.

“Retrocedan! Escuchen muchachos! Aplasten a esos putos monstruos!” el jefe de la Familia Lisitsa dio un grito. “Cualquiera que consiga matar a uno se gana un premio gordo!”

Mas hombres surgieron de las profundidades de la mansión portando alabardas y espadas largas. Cargaron hacia los Enjambres Destripadores, pero los Enjambres Excavadores salieron desde debajo de las tablas rotas del piso, enganchándose a los atacantes y arrastrándolos bajo tierra.

Los otros miembros de la Familia se congelaron a la vista de la amenaza subterránea, temblando de miedo. Pero las cosas estaban lejos de terminar. No podíamos dejarlos descansar hasta que los hubiéramos eliminado por completo y forzado a la cabeza de la serpiente a rendirse.

“Crees que puedes hacerlo, Enjambre Destripador?”
“No será un problema, Su Majestad.”

Los Enjambres Destripadores se lanzaron sobre los enemigos que habían estado aturdidos por los ataques de los Enjambres Excavadores. Arrancaros, cortaron, mordieron y apuñalaron a los enemigos de prácticamente todos los modos imaginables. Cada una de sus víctimas fue llevada a las puertas de la muerte.

Era una tragedia sangrienta, en el más sencillo y literal sentido de esas palabras.

La, en su momento glamorosa, mansión de la familia Lisitsa estaba repleta de agujeros gracias a los Enjambres Excavadores. Los ataques de Sérignan y los Enjambres Excavadores habían teñido los muros y el piso de un rojo profundo. Había cuerpos esparcidos por todo el lugar.

Incluso mientras veía las bajas, no sentía nada. Los cadáveres eran algo normal en el campo de batalla, y era natural que sangraran. Los cuerpos solo se quedaban limpios en los videojuegos. No, incluso en los videojuegos los cadáveres eran grotescos. Una masacre produce sangre y entrañas; eso era obvio.

“Hola?! Hay alguien ahí?! Alguien, por favor, salgan y maten a estos monstruos! Rápido!”

El jefe de la Familia Lisitsa gritaba pidiendo ayuda, pero en este punto todos sus hombres habían muerto o escapado de la mansión. Puede gritar cuanto quiera, pero nadie vendría a ayudarlo. Su destino ya estaba sellado.

“Captúralo vivo, Enjambre Destripador,” le ordené una vez más.
“Como desee, Su Majestad.”

El aguijón venenoso del Enjambre Destripador destelló bajo la luz.

“No! No lo hagas! Retrocede! Retro—” El aguijón del Enjambre Destripador se enterró en el hombre sin importar su chillido desesperado. “Aaaah, guh!”

Cuando el veneno entró a sus venas, el jefe echó espuma por la boca y cayó al piso, perdiendo la consciencia. Su cuerpo se sacudió y tembló en el piso. El veneno de los Enjambres Destripadores no era letal o siquiera dañino, pero paralizaba al oponente por un tiempo. Era un efecto de parálisis bastante débil, pero más que suficiente para noquear al jefe.

“Sérignan, átalo.”
“Como desee.”

A mi orden, Sérignan envolvió al jefe en lo que parecía el hilo de una araña y lo ató.

“Sérignan, Enjambre Destripador, busquen supervivientes por la mansión. Quédense juntos para cubrir al otro en caso de ser necesario. Solo para estar seguros.”
“Como ordene.”

No podía permitirme perder a Sérignan, quien se había vuelto más fuerte durante su tiempo en la mansión, y me había apegado tanto a los Enjambres Destripadores que la muerte de una sola unidad me enfurecía. no podía importarme menos que mis enemigos mueran en hordas, pero no podía aguantar una sola herida infringida a uno de mis aliados.

Estoy segura de que eso me hace egoísta. Pero no es así como las personas funcionan?

“Muy bien, realmente nos dejamos llevar y causamos un desastre aquí, así que vámonos antes de que alguno de los vecinos nos note y entre en pánico. Aunque me voy a asegurar de que las cosas se tranquilicen rápido,” dije mientras sacaba a un Enjambre Parásito de mi bolsillo. Miré fríamente al jefe de la Familia Lisitsa. paralizado a mis pies, y entonces metí al Enjambre Parásito a su boca.


La policía de Leen— o mejor dicho, los caballeros de Leen descubrieron pronto la masacre en la propiedad de la Familia Lisitsa. Docenas de los miembros de la Familia fueron encontrados muertos, sus cuerpos mutilados más allá del reconocimiento. Varios de los caballeros vomitaron frente a la espantosa vista.

El culpable del caso fue encontrado casi inmediatamente: era el jefe de la Familia Lisitsa. Fue encontrado sentado en la entrada de la mansión con una espada ensangrentada en mano, prontamente admitió todo había sido obra suya. Basado en su confesión, los caballeros arrestaron al hombre; bajo numerosos cargos de asesinato, fue sentenciado a muerte por ahorcamiento.

Los cadáveres fueron dejados como estaban y luego cremados. Pero había algo inusual sobre ellos que nadie notó a un inicio: el número de cuerpos era menos que el total de miembros de la Familia. Los caballeros concluyeron que algunos de ellos deben haber conspirado para cometer los asesinatos y escaparon luego del hecho. Como tal, decidieron intentar atraparlos.

No es que sus esfuerzos fueran a rendir frutos, claro.

“Entonces, carguemos los cuerpos. Tenemos una buena cantidad, así que vamos a aumentar bastante en número hoy.”

Metí los cuerpos de los miembros de la Familia “desaparecidos”— que habían sido asesinados bajo mis órdenes y luego llevados en las bocas de los Enjambres Excavadores— dentro del Horno de Fertilización.

“Qué producirá hoy, Su Majestad?” preguntó Sérignan mientras tiraba los cadáveres al horno.
“Sobre eso. Pienso que solo haré más Enjambres Destripadores. Podría ser momento de intentar una estrategia de arrase,” respondí.

Probablemente había una forma más simple de cargar los cuerpos, pero por el momento, esto servía.

Ya tenía una cantidad significativa de Enjambres Destripadores, pero no los suficientes para un arrase. Habiéndome convertido en la reina Arachnea, había prometido liderarlos a la victoria, así que tenía que mantener mi mente fija en esa victoria.

Pero las condiciones para esa victoria, así como los enemigos que tendría que derrotar para conseguirla, estaban tan poco claros como siempre. Hasta el momento solo hemos peleado contra esclavistas, cazadores furtivos y un sindicato criminal. Seguía sin haber un país o una facción por derrotar.

Quién es nuestro oponente? Aún estábamos ocupados con la importante tarea de explorar nuestros alrededores, los Enjambres Destripadores estaban esparcidos por todas partes en busca de información. Los Enjambres Excavadores también estaban viajando baja tierra, escuchando cuidadosamente conversaciones en ciudades y asentamientos.

Era gracias a sus esfuerzos que supe del Reino de Maluk, situado directamente al oeste. No sabía a qué alineación pertenecían, pero sí pude aprender que eran una nación bastante grande.

Hacia el este había otra nación, el Papado de Frantz, este es un país religioso tolerante que no ofrecía ningún sacrificio. En otras palabras, lo más probable es que fuera una facción de alineamiento positivo. Viendo como las Arachnea eran una facción malvada, significaba que podríamos eventualmente tener que enfrentarlos.

No sabía nada sobre quién o qué estaba hacia el norte y el sur. Aparentemente había naciones allí, pero no sabía ni sus nombres ni sus culturas. Para empezar, era prácticamente imposible para los Enjambres Destripadores el conseguir mucha información sobre otras culturas durante su exploración. Cualquier persona que los viera los consideraría como monstruos y los atacaría inmediatamente.

Ser una facción grotesca venía con su propia serie de desventajas. Si pudiera desbloquear nuevas unidades de nivel más alto, podría producir Enjambres con la capacidad de mezclarse naturalmente con las personas para recolectar información. Desafortunadamente, necesitaba muchos más recursos para eso.

Por lo que podía ver del mapa de los esclavistas, nuestra base y el bosque de los elfos estaban en el centro del continente. Este conocimiento era bastante desalentador, ya que significaba que estábamos inherentemente en una posición desventajosa, rodeados de posibles enemigos en todas direcciones.

“Me pregunto, qué deberíamos hacer a continuación?”

No teníamos un enemigo claro con el que pelear y tampoco había una condición de victoria aparente, así que por el momento fortalecí mis tropas en preparación de un ataque.

Sin embargo, como pronto descubriría, el enemigo iba a venir a nosotros primero.



Lamento la demora con el capítulo, estuve bastante ocupado entre mis estudios y el resto de mis pasatiempos. Intentaré sacar otro más esta semana, pero no esperen mucho.